03 diciembre 2006

Promesa de sonrisas


Si supieras cuanto tiempo gasto al día para no pensar en ti.
Si supieras cuanto daño me hace tu sonrisa en mi cabeza.

Tal vez sea un empacho de Nena. Pero en la última semana, en la que me han llamado egoísta (varias veces), en la que me han dicho que es extraño que me preocupe más por los desconocidos que por los que tengo a mi lado, en la que me han pronosticado un futuro de soledad irresoluble, en esta precisa semana, me siento fenomenal. De hecho, me siento mejor de lo que soy capaz de recordar.

Quizá haya sido porque he estado revisando el trastero. Y porque allí, entre bártulos apilados milimétricamente, he recordado en un suspiro los últimos años como si no hubiese sido consciente hasta ahora de los cambios que han dequiciado mi vida en ese tiempo. Pero me he dado cuenta de que no hay más destino que mi destino, ni más felicidad que la que quiera atrapar.

The show must go on, I want to break free... Me voy a poner el bigote de pega, cogeré con fuerza la aspiradora y me ceñiré la bata rosa. Hay vida que pasa fugaz debajo de mi ventana, un perfecto torrente para zambullirse en un clavado con doble tirabuzón invertido. Lo único que temo es que se descoloquen mucho los rulos. Odiaría emerger ante los jueces como un adefesio.

Esto no es lo que quiero.
Que no me rompan las ilusiones.
...
Para hacerme feliz hay que estar muy loco.